Buscar en este blog

sábado, 20 de enero de 2018

Nacimiento de un viajero



 Recuerdo cuando era solo un niño que me hacia la misma pregunta una y otra vez…¿que habrá del otro lado de la avenida Venezuela? mi vieja solía advertirme sobre lo peligroso que era cruzar “al otro lado” sin ningún adulto y por aquel entonces me preguntaba si seria peor lo que habría del “otro lado” o la semana de castigo sin salir a jugar si ella se enteraba, entonces con toda esa intriga y una adrenalina comparable a cuando Boca iba ganando 1 a 0 y a los 45 minutos del segundo tiempo adicionaban otros 4 , me atreví a cruzar...si a “cruzar”, mire para un lado y para el otro para que el colectivo 174 que va de Rafael Castillo a Liniers no arrollara mi persona y al igual que el “FROG” (el legendario juego de la ranita que tena que cruzar la calle y que en los 80 la rompía) cruce tan rápido como pude. Al pisar la vereda una extraña sensación invadió mi cuerpo, la felicidad y la adrenalina se adueñarían de
mi, estaba “del otro lado” infringiendo las leyes maternales y a punto de vivir la aventura de mi vida y con 8 años solamente el mundo ahora era mio!


Camine unas cuadras (las calles eran de tierra como la mía) hasta ahí el paisaje no me había sorprendido mucho, al doblar la esquina llegue a una quinta gigante en donde habían varios camiones en la calle, seguí caminando y pude divisar enseguida la postal mas linda de cualquier barrio...había un potrero como el de la 9 de julio y unos chicos jugaban al fútbol al igual que yo lo hacia con mis amigos, haciendo arcos con buzos o rocas y seguramente con las mismas reglas “el partido se termina cuando se hace de noche y ya no ves la pelota” la ansiedad por seguir “explorando” el nuevo mundo podía mas que las ganas de jugar, así que seguí por Pujol hasta la plaza de Los Manzanares (como era la hora de la siesta no había mucha gente en la calle y los negocios estaban cerrados) en ese momento me dieron ganas de volver y la ansiedad de contarles a mis amigos mi proeza ya era mucha, aunque con la mayor probabilidad de que no creyeran lo que había hecho. Pero igual ahí estaba yo mirando hacia atrás sintiéndome Indiana Jones o uno de los personajes de la revista El Tony que leía con mi abuelo en la ferretería.



 Era solo otro barrio con almacenes, kioskos, etc, era tan simple y tan mágico a la vez que la emoción se perdía en un sentimiento de cotidianidad, en la que fue una hermosa tarde de mi infancia.
Creo que esa fue la primera vez que sentí que había un mundo por ser descubierto esperándome detrás de cada esquina
Al igual que aquella tarde hoy siento que voy a cruzar “del otro lado” perdiéndome en la mas autentica aventura... la de escuchar y hacer lo que dicta mi corazón.


Si tenés alguna pregunta, o querés compartir tu experiencia o comentario, sos bienvenido. ¡Buenas rutas!





2 comentarios:

  1. Excelente Persona, mereces lo mejor. Mi mas profundo deseo para esta tremenda experiencia de vida que trazaste en tu destino. Tu valor y humildad son admirables. Un abrazo grande.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias amigo por tus palabras, todo ese cariño y energía son parte importantr de mis pedales, vos tambien sos una gran persona y te admiro por tu fortaleza y por ir siempre detras de tus sueños. Abrazo grande Dieguito y buenas rutas!

      Eliminar

Gracias por comentar en elrulorodante.com.ar