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martes, 20 de febrero de 2018

Comienza el viaje en bicicleta por Latinoamerica


Diario de viaje 1: Saliendo de casa a conocer el Mundo


Salí de Castelar el Domingo 11 de Febrero alrededor de las 9 de la mañana, no fue fácil la despedida con mi vieja, se que muchas cosas estarían pasando por su cabeza…¿tendrá frío? ¿Pasará hambre? ¿Y si se enferma? ¿Y si alguien le hace daño?.

Sus ojos siempre fueron transparentes, cual lago Patagónico y siempre pude percibir ese mundo interior de madre, mujer y amiga, por eso podía comprender que no solo se iba un hijo, también se iba un amigo y el que busco siempre sacarle una sonrisa.

-Te amo hijo, cuidate mucho.
-Tranqui ma, yo también te amo, nos vemos en Machu Pichu en Julio.

Tenías razón Indio “Las despedidas son esos dolores dulces”


Una vez arriba de la bici, mi vida cambiaría para siempre, tal vez era muy pronto para afirmarlo pero así lo sentía con todo mi ser.
Agarre el puente Santa Rosa y tomé por colectora hasta la altura de Paso del Rey, donde subí a la autopista.  Todo lo que pudiera decir sobre ese momento, se resume en un grito de guerra tan fuerte que hasta los Dioses Nórdicos me saludaron.
Seguí rodando varios km con una sonrisa pintada, ya estaban las cartas sobre la mesa y el mazo estaría siempre a mi favor a partir de ahora…


La primer parada como no podía ser de otra manera, si de la ruta 5 se trataba, era en Luján con la Familia Pignataro, gente de un corazón increíble, donde cada encuentro está plagado de risas, almuerzos y música y creo que lo que mejor los describe es esto, son música con aroma a comida casera.
Luego de haberles enseñado el “secreto” de las pizzas en una clase rápida de amasado, salí de ahí, con ganas de quedarme a dormir en la tranquera de lo lleno que estaba (la entrada había sido ravioles con pollo, el plato principal asado y de postre duraznos en almibar).

Esa parada en Luján a 50 km de Castelar ya me había cargado de energías para seguir, Mercedes era la última parada de ese día y tenía que apurarme si no quería que me agarrara la noche en la ruta.
Debo reconocer que esos 30 km fueron más duros de lo que pensaba, la euforia de los primeros km ya no ayudaban a descontracturar mis cuádriceps jaja, ahí comenzó la danza de los cambios de platos y piñones entre subida y subida y agradecí tener a la alfombra mágica como compañera.
Y justo en el momento donde más cansado estaba, vi a lo lejos la ruta 41, ese era el aviso para salir de la ruta 5 y llegar a destino, mágicamente los dolores se habían evaporado, tomé la calle 40 luego de la ruta 41 y me dirigí a lo de mi amigo “Chaca”, él, la Colo y su hijo Juan Patricio me estaban esperando.



2 comentarios:

  1. Cuando ya no tengas fuerza, acordate de la patita que te va a ayudar a pedaleear!!

    -------- Marco

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    Respuestas
    1. La patita de Marco viaja conmigo a todas partes Naty,un abrazo grande para los tres, los quiero mucho!!

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